Este mes, diversas ciudades europeas albergan exposiciones de arte de gran relevancia. En Madrid, la Fundación Mapfre presenta una revisión del surrealismo global, destacando artistas de América Latina y las mujeres del movimiento. Barcelona ofrece en el Macba una retrospectiva de Carlos Motta, centrada en la discriminación queer. En París, el Museo Picasso rememora el arte degenerado condenado por los nazis.
La proliferación de estas muestras refleja el renovado interés por narrativas artísticas que han sido históricamente marginalizadas o silenciadas. En particular, el surrealismo global busca ampliar el foco eurocéntrico tradicional, reconociendo su expansión e hibridación en contextos latinoamericanos, africanos y asiáticos. De igual forma, las exposiciones que abordan cuestiones de género, identidad y memoria histórica demuestran un compromiso creciente de los museos con los debates culturales contemporáneos.