En el contexto del 108 aniversario de nuestra Constitución Política, me parece importante y además necesario hablar de la carta Magna, pues es el documento más importante de nuestro país y en ocasiones parecemos olvidarlo.
La Constitución Política de 1917 se formó en un contexto cargado de cambios políticos, económicos y sociales, pues fue producto de la Revolución Mexicana, en ella, los líderes revolucionarios buscaron que en el texto Constitucional se vieran reflejados los ideales de justicia social, derechos laborales y soberanía del pueblo, en los que se vieron incluidas cuatro corrientes de pensamiento, como son:
- Liberalismo, inspirada en las ideas de la ilustración y el liberalismo clásico, buscaba limitar el poder del Estado, garantizando las libertades individuales y derechos civiles, como la libertad de expresión, el derecho a la propiedad privada y la igualdad ante la ley. Las ideas liberales estaban presentes en los artículos que trataban sobre los derechos individuales, como la libertad religiosa y la protección de la propiedad privada.
- Socialismo: Después de la Revolución, había una fuerte influencia de las ideas socialistas, que abogaban por la justicia social y la redistribución de la riqueza. Este pensamiento se reflejó en los artículos relacionados con los derechos laborales, la jornada laboral de ocho horas, el derecho a la huelga y el acceso a la educación pública. Además, se introdujeron medidas como la propiedad de la tierra y la regulación de la explotación de recursos naturales.
- Indigenismo: Esta corriente tenía como objetivo el reconocimiento y la protección de los pueblos indígenas, quienes habían sido históricamente marginados. En la Carta Magna de 1917, se incluyó el artículo 27, que hablaba sobre la reforma agraria y otorgaba al Estado la facultad de redistribuir tierras, lo cual beneficiaba a muchas comunidades indígenas. También se promovieron políticas para preservar las tierras comunales.
- Catolicismo y el clericalismo: Aunque la Revolución Mexicana fue un movimiento en gran parte anticlerical, el pensamiento religioso tuvo cierta influencia en la Constitución. La relación entre la Iglesia y el Estado fue uno de los temas más controversiales de la época. La Constitución de 1917 refrendó la separación entre Iglesia y Estado y limitó la participación de los clérigos en la vida política, a través de artículos como el 130, que regulaba las actividades religiosas.
La Constitución es el fundamento legal y político de un país, la base sobre la cual se construyen las instituciones, se establecen los derechos de los ciudadanos y se definen las responsabilidades del gobierno; es decir, en ella se establecen los principios y valores fundamentales de la nación, se define la estructura del gobierno y la división de poderes; se garantizan los derechos y libertades de los ciudadanos y se regulan las relaciones de los ciudadanos y el Estado.
Nuestra Carta Magna ha sido el pilar del desarrollo nacional, estableciendo principios fundamentales como la soberanía, la división de poderes y los derechos humanos; su trascendencia radica en la capacidad para proporcionar estabilidad y orden, asegurando que los gobiernos no actúen de manera arbitraria y que las leyes sean aplicadas de manera justa.
Desde su promulgación, la Ley Suprema ha permitido la evolución política, social y económica del país. Algunas de sus contribuciones más importantes incluyen:
Derechos Sociales y Laborales: Uno de los aspectos más innovadores fue el reconocimiento de los derechos de los trabajadores en el artículo 123. En el se estableció la jornada laboral de ocho horas, el salario mínimo, el derecho a la sindicalización y la seguridad social.
Educación y Cultura: El artículo 3 se garantiza el acceso a la educación gratuita, laica y obligatoria. Gracias a esta disposición, México ha logrado avances significativos en la alfabetización y el acceso a la educación para todos los sectores de la población.
Soberanía y Recursos Naturales: Dentro del artículo 27 se establece que la nación tiene el dominio sobre los recursos naturales del país, lo que ha permitido la nacionalización del petróleo en 1938 y otras reformas en materia energética.
Equilibrio de Poderes y Democracia: La Constitución ha sido clave para mantener el equilibrio entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Además, ha permitido la transición hacia una democracia más plural con reformas electorales que han fortalecido el voto ciudadano.
A lo largo de la historia la Carta Magna ha tenido múltiples reformas, algunas bastante positivas, tales como la ampliación de los derechos humanos y la modernización del sistema electoral; sin embargo, en los últimos años los cambios que ha tenido han sido criticados por debilitar el Estado de derecho y regresar a ciertas figuras de centralización de poder y afectación de libertades fundamentales.
Dichas reformas son aquellas que han incrementado el poder del Ejecutivo, debilitando los contrapesos institucionales, un ejemplo la reforma para la militarización de la seguridad pública ha sido criticada porque implica que el Ejército asuma funciones policiales, lo que podría derivar en abusos de poder y violaciones a los derechos humanos.
De igual forma, existen reformas que han puesto en riesgo el derecho a la privacidad y la libertad de expresión; como los cambios en las leyes de telecomunicaciones que han generado debates sobre la posibilidad de vigilancia masiva y restricciones a la información en internet.
La reciente reforma electoral ha reducido el presupuesto y las facultades del Instituto Nacional Electoral (INE), lo que algunos consideran un retroceso en la independencia de los organismos electorales y un riesgo para la transparencia de los comicios.
En el sector energético, algunas modificaciones han favorecido un mayor control estatal sobre la industria, lo que ha generado incertidumbre en la inversión privada y afectado la competitividad del sector. Si bien el fortalecimiento de las empresas públicas es un objetivo legítimo, la falta de inversión y modernización en el sector puede impactar el desarrollo económico del país.
Las modificaciones han tenido consecuencias directas en la sociedad, la economía y la gobernabilidad del país, como centralización del poder, con la acumulación de facultades en el Ejecutivo ha reducido la independencia de los órganos autónomos y debilitado la división de poderes; el caso de la militarización de la seguridad pública ha generado preocupación por posibles abusos y falta de transparencia, pues es susceptible a inseguridad y violación de derechos humanos; en el caso de la reforma energética existe incertidumbre que ha afectado la inversión y crecimiento del país. De igual forma, los terribles retrocesos democráticos, tales como la disminución del presupuesto de organismos electorales y la nueva conformación del Poder Judicial que da pie a que no se cuente con especialización y se pierda la autonomía de este.
Nuestra Carta Magna es el pilar del Estado mexicano y ha sido clave en la construcción de una nación con derechos sociales, justicia y democracia. Sin embargo, las modificaciones recientes han generado preocupación por sus efectos en la separación de poderes, los derechos ciudadanos y la estabilidad económica.
Es fundamental que la ciudadanía participe activamente en la defensa de la Constitución y que las reformas sean implementadas con un enfoque de transparencia, equidad y respeto a los derechos humanos. Solo así se podrá garantizar que la Ley Suprema siga siendo un instrumento de desarrollo y justicia para