La movilidad en la Ciudad de México está dominada por el automóvil particular, un medio de transporte que ocupa gran cantidad de espacio público deteriora la infraestructura y genera altos costos para el erario desplazando al peatón. En la pirámide de movilidad está establecido que la prioridad son los peatones, seguidos de los ciclistas, después el transporte público, transporte de carga y, al final, los automóviles; sin embargo, en la práctica ocurre lo contario: los autos particulares se han convertido en los protagonistas de la ciudad. Eso ha sido generado y motivado tanto por la ciudadanía como todas las autoridades, de cualquier nivel de gobierno.
Fuente: Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (@LaSEMOVI), “Pirámide de movilidad: se debe priorizar a peatones y ciclistas sobre vehículos particulares,” X (antes Twitter), 3 de septiembre de 2017.
De acuerdo con datos de las Proyecciones de la Población de México y de las Entidades Federativas, 2020-2070 del Consejo Nacional de Población (CONAPO), para 2023 estimó una población de 9 221 637 de habitantes en la Ciudad de México – sin considerar la zona metropolitana. Para el mismo año, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó un parque vehicular de 5 499 836 automóviles particulares y 716 400 motocicletas particulares, sumando 6 216 236 vehículos de motor particulares en la capital. Esto da una razón de 0.67 vehículos por cada persona; en términos más sencillos: 67 vehículos por cada 100 personas en la Ciudad de México. Cabe destacar que estos datos no incluyen los vehículos registrados en otros estados, los cuales son comunes en la circulación diaria de la CDMX.
El Programa Integral de Movilidad de la Ciudad De México 2020 – 2024 menciona que la Ciudad de México tiene, a 2020, una red vial total de 13 349 kilómetros de longitud, de los cuales, 7.6% son vialidades primarias y 92.4% son vías secundarias. La distribución de este espacio refleja la prioridad hacia el automóvil, en detrimento del transporte público, peatones y movilidad alterna. Este dominio se extiende a los costos ambientales y económicos: mantener la infraestructura vial, en particular, de la carpeta asfáltica requiere inversiones constantes debido al constante deterioro generado por el tránsito.
A través de una solicitud de información, Reporte Índigo preguntó por el gasto de la Secretaría de Obras y Servicios para bachear 2019 y 2024. Este monto fue de $7 233 719 431 cubriendo una superficie de 1 606 377 metros cuadrados, superficie mayor al área de la CDMX. Estos datos evidencian la inversión en el mantenimiento vial, reflejando la prioridad a la infraestructura para vehículos particulares mismos que cuentan con avenidas amplias, estacionamientos, puentes vehiculares, segundos pisos. Mientras tanto, los peatones han sido relegados a banquetas angostas, puentes anti peatonales y cruces no seguros, casi intentando desaparecer al peatón del espacio público.
La preferencia hacia los automóviles es palpable no solo en la infraestructura, también en la actitud de los conductores. El diseño de la ciudad ha fomentado la mentalidad en la cual, los automovilistas se sienten dueños del espacio público invadiendo pasos peatonales, banquetas, carriles de transporte público, ciclovías, estacionarse en lugares prohibidos y un largo etcétera de conductas contra el reglamento de tránsito generando un entorno hostil y de temor para peatones y ciclistas, personas con movilidad limitada, agravando la inseguridad vial. A pesar de las regulaciones para sancionar estos comportamientos, no existe aplicación de la ley reforzando la percepción de la prioridad absoluta del automóvil.