Con la llegada de las primeras lluvias —tan esperadas, especialmente por el campo y para aliviar un poco las altas temperaturas en el municipio capital de Aguascalientes— también ha quedado al descubierto un problema viejo conocido: los baches. Calles y avenidas presentan daños por todos lados, lo que ya no sorprende, pero sí sigue generando molestia.
Lo más curioso (o preocupante) son las declaraciones de algunos funcionarios públicos. Uno de ellos afirma que «no es necesario un bacheo intensivo en el municipio capital». Una vez más, nos topamos con servidores que parecen ajenos a la realidad que vivimos quienes conducimos todos los días por la ciudad. Según se dice, «las lluvias registradas hasta la fecha no han incrementado el número de baches». Habría que preguntar entonces si realmente transitan por las mismas calles que el resto de los ciudadanos o si usan rutas privilegiadas, porque los baches ahí siguen… y en muchos casos, empeoran.
Lo más grave es que ya se da por sentada la existencia de los baches, y el único consuelo que se ofrece es que “no han aumentado”. En eso no mienten: baches hay todo el año. Son parte del paisaje urbano. En Aguascalientes, no importa la temporada, siempre habrá un buen número de hoyos esperando a dañar suspensiones, neumáticos y paciencia.
Y cuando sí se bachea, muchas veces se hace en horas pico, generando caos vial, y con materiales que, lejos de durar, se desintegran en días. A eso se suma que el proceso deja manchas en los autos, porque no se toman medidas adecuadas para evitar afectaciones a los conductores.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada el 25 de abril de 2025, el principal problema que perciben los ciudadanos, tanto a nivel nacional como en la ciudad de Aguascalientes, son los baches en calles y avenidas. Aquí, el 71.5% de las personas mayores de 18 años los identifica como la principal problemática, seguida de cerca por las fallas y fugas en el suministro de agua potable —tema que merece su propio análisis, sobre todo ahora que el Municipio retomó la administración del servicio.
El asunto es claro: cada año se invierte en reencarpetamiento y bacheo, pero las calles no duran. Lo único constante es la presencia de tramos parchados o con evidente deterioro, sin un cambio real en la calidad de las vialidades.
¿Será que alguna administración se animará, por fin, a atender el problema de raíz? ¿O estamos condenados a convivir eternamente con los baches y con declaraciones que niegan lo evidente? Porque si algo no falta en esta ciudad, es la evidencia… de que seguimos rodando entre hoyos.