Hace un par de semanas, Adriana Marín, encargada de Comunicación Digital de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, provocó revuelo a nivel nacional tras señalar que erradicar el crimen organizado es complejo, en parte, porque el narcotráfico genera entre 160 mil y 185 mil empleos al año. La declaración detonó una reacción inmediata: la presidenta Claudia Sheinbaum salió a corregirla públicamente, calificando sus palabras como “muy desafortunadas”.
Más allá del debate político, el episodio puso sobre la mesa una realidad incómoda: el empleo —formal o ilegal— es una vía de subsistencia para millones de personas. De hecho, una investigación publicada en 2023 por Rafael Prieto-Curiel, Gian María Campedelli y Alejandro Hope estimó que el crimen organizado podría ubicarse como el quinto mayor empleador en México, por debajo de corporaciones como FEMSA, Walmart y América Móvil. *
El punto no es equiparar actividades legales con ilegales, sino reconocer que el trabajo —en cualquiera de sus formas— estructura la vida económica y social de un país. Por ello, entender el mercado laboral no es un ejercicio técnico menor: es una condición básica para comprender el desarrollo, la desigualdad y las tensiones sociales.
¿Por qué importa el mercado laboral?
El mercado laboral es vital para cualquier país porque articula el vínculo entre personas y empresas, define la asignación del trabajo, influye en los salarios y condiciona las oportunidades de desarrollo personal y colectivo. Su desempeño impacta directamente en la estabilidad financiera de los hogares, la calidad de vida, la integración social y el crecimiento económico.
En términos simples, el mercado laboral funciona como un termómetro de la salud de un país. Cuando es dinámico y genera empleos dignos, contribuye a la prosperidad y al bienestar. Cuando es precario, informal o excluyente, reproduce pobreza, desigualdad y vulnerabilidad social.
Para las personas, el trabajo representa la principal fuente de ingresos, la posibilidad de autonomía económica y una vía de integración social. Además, ofrece oportunidades para desarrollar habilidades, adquirir experiencia y construir trayectorias de vida. Para la economía, un mercado laboral eficiente asigna talento, incrementa la producción de bienes y servicios y fortalece la cohesión social, siempre que los empleos creados sean de calidad.
¿Qué es el mercado laboral?
Ni la Organización Internacional del Trabajo, ni el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, ni la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ofrecen una definición cerrada y única de “mercado laboral”. Sin embargo, a partir de sus enfoques coincidentes, puede entenderse como:
el espacio —económico y social— en el que la oferta de trabajo (personas dispuestas y disponibles para trabajar) interactúa con la demanda de trabajo (empresas e instituciones que requieren fuerza de trabajo), dando lugar a resultados observables como la ocupación, los salarios, las jornadas y las condiciones laborales. **
En este contexto es fundamental considerar la fuerza laboral, integrada por las personas en edad de trabajar que participan activamente en el mercado laboral, ya sea porque están ocupadas o porque buscan empleo y están disponibles para hacerlo. En términos estadísticos, esta población corresponde a la Población Económicamente Activa (PEA).
La relación entre mercado laboral y fuerza laboral es clave para interpretar correctamente los datos: una baja tasa de desocupación no necesariamente indica un mercado laboral saludable, pues puede reflejar que las personas aceptan empleos de baja calidad ante la falta de mejores alternativas.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) es la principal fuente de información sobre el mercado laboral mexicano. A través de resultados mensuales y trimestrales, permite analizar la fuerza laboral, la ocupación, la informalidad, la subocupación y la desocupación.
De acuerdo con los resultados mensuales en noviembre de 2025, la ENOE muestra cómo se distribuye la población entre quienes participan activamente en el mercado laboral y quienes no lo hacen.

Nota: La PEA incluye a las personas ocupadas y a quienes buscan activamente trabajo. La población no económicamente activa (PNEA) corresponde a quienes no trabajan ni buscan empleo, aun cuando puedan estar disponibles para hacerlo.
En el caso de Aguascalientes, la tasa de ocupación*** se ubica por encima del promedio nacional, un dato que suele interpretarse como positivo, pero que requiere un análisis más profundo sobre la calidad del empleo generado en la entidad.

Entender el mercado laboral no es solo contar empleos, sino analizar qué tipo de trabajos se generan, para quiénes y en qué condiciones.
En un país donde trabajar no siempre garantiza bienestar, los datos laborales deben leerse con cuidado, contexto y sentido crítico. Esta serie busca justamente eso: ir más allá de los números para entender lo que el mercado laboral dice —y también lo que oculta— sobre la realidad económica y social de México.
** Definición elaborada a partir de los enfoques de la OIT (2013), INEGI (ENOE) y OCDE (Labour Force Statistics).
*** Porcentaje de la población de 15 años y más que se encuentra ocupada, es decir, que realizó al menos una hora de trabajo durante la semana de referencia, ya sea de manera remunerada o no remunerada en una actividad económica.