16/03/2026
2 mins read

Culiacán escucha

Hay un dato en los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) para Culiacán que no pasa desapercibido: en diciembre de 2025, 61.7 % de la población adulta declaró haber observado o escuchado disparos frecuentes con armas en los alrededores de su vivienda. En septiembre del mismo año era 50.3 %. En el resto del país, ese indicador se ubica en 36.7 %. Culiacán prácticamente duplica la media nacional.

No es un dato sobre lo que la gente cree que podría pasarle. Es un dato sobre lo que escucha. Los disparos no son una percepción difusa construida por redes sociales o por la narrativa de los noticieros. Son sonidos. Tienen hora y tienen dirección. Ese 61.7 % no está interpretando el entorno: lo está oyendo.

Esto distingue a Culiacán de otras ciudades con niveles altos de percepción de inseguridad. La percepción general en la ciudad es elevada —88.1 % en diciembre de 2025, frente a 63.8 % en el promedio nacional— pero eso no es inusual en varias ciudades del país. Lo que sí es inusual es la combinación: una percepción alta que se ancla en experiencias sensoriales directas y concretas, no solo en el clima de opinión.

El contraste con otros indicadores hace el cuadro más complejo. El porcentaje de hogares víctima de extorsión en Culiacán es 19.6 % en el segundo semestre de 2025, por encima del 14.1 % nacional. El robo o asalto en calle o transporte público, en cambio, es de apenas 2.3 %, muy por debajo del 8.3 % nacional. La violencia que vive Culiacán no se distribuye de la misma forma que en otras ciudades. No es la violencia del carterista o del asaltante de camión. Es otra. Y los disparos son su expresión más audible.

El contexto importa, aunque no sea el centro del análisis. Sinaloa vivió en 2024 un periodo de conflicto armado intenso entre grupos del crimen organizado. Ese episodio dejó huellas en el tejido cotidiano de la ciudad que los datos de 2025 todavía registran. No hace falta abundar en ello: los números lo dicen sin necesidad de adjetivos.

Lo que sí vale la pena subrayar es lo que ese 61.7 % implica para quienes viven ahí. Escuchar disparos en el barrio no es un dato abstracto. Modifica rutinas, restringe movimientos, condiciona a qué hora salen los niños, si se abre o no la ventana por la noche. La violencia que no te toca directamente igual te afecta, igual te reorganiza la vida. Por eso medir lo que la gente observa y escucha en su entorno inmediato es tan relevante como medir lo que le ocurre.

La confianza en las fuerzas armadas —Ejército y Marina— se mantiene alta en Culiacán, por encima del promedio nacional. La policía preventiva municipal, en cambio, genera confianza en apenas 44.1 % de la población, y solo 42.3 % considera efectivo su desempeño. La institución más cercana es la menos creíble. Eso también es un dato sobre cómo funciona —o no funciona— la seguridad a ras de calle.

Culiacán no es solo una ciudad con percepción alta de inseguridad. Es una ciudad que escucha la violencia desde casa. Y eso, en cualquier escala de medición, es difícil de ignorar.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Previous Story

Los derechos de los animales en el marco jurídico en México y el concepto de «sintiencia»

Next Story

Beneficios y origen del kéfir (búlgaros de leche)

Latest from Blog

Retirará escultura de mujer desnuda

Gobernador de Nayarit El gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, anunció que la escultura “Hermana Agua”, ubicada en la glorieta de la mujer…

Aborto en México

Faltan nueve estados por garantizar este derecho En los últimos años, varios estados del país han reformado sus códigos penales para despenalizar el aborto,…
Go toTop