En México los homicidios son más que una cifra, son un testimonio de las condiciones de seguridad en el país y de su cambio a través de los años. Como cada año, el INEGI publica los datos sobre mortalidad y entre ellos, resaltan los de homicidios. Este es el indicador más crudo de la violencia. No tiene matices ni percepciones. Cada registro es una vida que terminó abruptamente.
Los datos preliminares para el año 2024 reportan 33 241 presuntos homicidios. El año anterior, 2023, las cifras definitivas arrojaron 32 252 homicidios. Hubo un aumento de 989 más homicidios, 3%. Es la primera alza después de tres años con tendencia a la baja, después del máximo de homicidios registrados en 2021 (36 773 presuntos homicidios). Aunque seguimos debajo de ese máximo histórico, el repunte de este año rompe con la aparente tendencia de descenso.
Durante los últimos años, hemos vivido una meseta violenta. Desde 2017 no ha habido menos de 32 000 presuntos homicidios anuales en el país. Aunque ha habido reducciones, no se ha logrado bajar el número total de defunciones por homicidios.
De 1990 a 1999, el promedio de homicidios anuales era de 14 767, con el mínimo de 12 249 y el mayor dato de 16 594. Actualmente, en 2024 hubo más del doble del promedio de homicidios. Incluso, si comparamos el dato de 1992, que en la década de 1990 fue el año con mayor cantidad de presuntos homicidios, y los comparamos con el dato preliminar actual, en 2024 hubo más del doble de homicidios de los registrados en 1992. En 1992 hubo 16 594 homicidios, el doble serían 33 188 presuntos homicidios. En 2024 hubo 53 homicidios más del doble de los registrados en 1992.
Algo que para 1992 hubiera sido escandaloso, hoy nos lleva a la reflexión de que el umbral de indignación ha subido. Ya no hay revuelo, hoy apenas nos inquieta. Hemos normalizado el horror.
Al analizar la evolución de los homicidios en México desde 1990 es posible identificar tres etapas claramente diferenciadas. La primera, de 1990 a 2007, muestra una tendencia general a la baja. En este periodo, el país tuvo un promedio de homicidios de 12 635 anualmente, siendo el máximo de 16 594 en 1992 y el mínimo de 8 867 en 2007, y el menor valor en toda la serie. Esta reducción sostenida durante casi dos décadas parecía indicar un avance; sin embargo, a partir de este año, cambió la tendencia y las cifras de homicidios no han vuelto a ser tan bajas.
La segunda etapa inició en 2008, cuando la cifra aumenta de manera abrupta. De 2007 a 2008 los homicidios crecieron en 5 139, pues pasaron de 8 867 a 14 006. Este es un incremento de 58%. Dentro de esta etapa, de 2008 a 2011 prácticamente se duplicaron los homicidios en solo tres años. Este año, 2011, es el punto mayor de este periodo. A partir de entonces, los datos no han sido inferiores a los 20 000 y alcanzan su mayor valor en 2020, cuando se registraron 36 773 homicidios. Este ha sido el valor máximo en los 35 años.
La tercera etapa de 2021 a 2024 corresponde a una fase de aparente descenso y posterior repunte. Tras el máximo de 2020, los homicidios comenzaron a disminuir. En 2021 hubo 36 622, en 2022 bajaron a 35 700 y en 2023 cayeron a 32 252. De 2020 a 2023 hubo una diminución acumulada de 12.3%. Aunque, los datos preliminares de 2024 muestran un aumento, rompiendo así esta tendencia a la baja.
Si se tomara el promedio de presuntos homicidios de toda la serie, desde 1990 hasta 2024, este sería de 20 150. El dato del último año sería 65% mayor que el promedio. ¿Alguna vez regresaremos a los mínimos históricos de homicidios?
