11/05/2026
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Más motos, más riesgo

Una realidad en Aguascalientes es la presencia creciente de motociclistas que, en muchos casos, circulan poniendo en riesgo su propia integridad y la de los demás. Ya sea en uso particular, comercial o vinculado a plataformas digitales, es común observar conductas como circular entre carriles, no respetar la trayectoria, invadir espacios o mantener velocidades inadecuadas que afectan el flujo vial. Estas prácticas, además de generar conflictos de tránsito, están asociadas a accidentes que, en no pocos casos, tienen consecuencias fatales.

De acuerdo con información difundida por autoridades y medios locales, entre enero y noviembre de 2025 se registraron 5,426 accidentes en los que estuvieron involucradas motocicletas, con un saldo de 56 personas fallecidas, lo que representa un incremento superior al 50% respecto al año anterior.

Para 2024, se reportaron 646 accidentes con motocicletas, 444 personas lesionadas y 24 motociclistas fallecidos, en un contexto de 47 muertes viales totales. Es decir, alrededor de la mitad de las víctimas fatales en accidentes de tránsito correspondieron a motociclistas, lo que evidencia su alta vulnerabilidad dentro del sistema vial.

En el plano institucional, la legislatura anterior impulsó una actualización a la Ley de Movilidad del Estado de Aguascalientes. Esta reforma incorporó un enfoque de seguridad vial como política pública, orientado a la reducción de muertes y lesiones, así como el modelo de “sistemas seguros”, que busca disminuir los riesgos estructurales en la movilidad. En términos normativos, esto implicó avanzar hacia un esquema más integral que contempla control de permisos, regulación de la circulación y coordinación entre autoridades.

Sin embargo, el problema no se limita al marco legal. Autoridades locales han señalado que una proporción relevante de los accidentes está asociada a conductas del propio conductor, principalmente exceso de velocidad, falta de pericia y conducción por parte de usuarios sin experiencia suficiente.

El contraste es evidente: mientras la normativa ha evolucionado, la dinámica en las calles no lo ha hecho al mismo ritmo. No se observa de forma consistente una regulación más estricta, ni un control efectivo y sostenido, ni esquemas de sanción visibles que modifiquen conductas. En paralelo, el crecimiento acelerado del uso de motocicletas ha venido acompañado de un aumento en accidentes y una concentración de víctimas en este tipo de usuarios.

En este contexto, las motocicletas han dejado de ser un actor marginal en los accidentes viales en Aguascalientes. Su presencia es cada vez más determinante tanto en la incidencia de siniestros como en sus consecuencias.

El problema no es la motocicleta. Es lo que pasa cuando crece sin orden, se conduce sin criterio y se vigila sin consecuencias. La ley hizo su parte en el papel: definió reglas, habló de seguridad y prometió orden. Pero en la calle, donde realmente importa, esas reglas parecen optativas.

Y en esa distancia —cada vez más cómoda— entre lo que se escribe y lo que se permite, los accidentes dejan de sorprender… y empiezan a formar parte del paisaje.

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